Pescado blanco ó azul

Dentro de todas las familias de pescados podríamos crear dos grandes grupos que serian pescados blancos y azules.

 

Pescados blancos

 

Los pescados blancos contienen entre un uno y un tres por ciento de grasa, por lo que son más digestivos y tienen menos calorías por ración que los azules. Esta grasa, a diferencia de los azules, la acumulan en torno al hígado. Su proporción es mucho menor porque por lo general obtienen su alimento sin necesidad de grandes desplazamientos, por lo que son más sedentarios.

Los blancos son pescados proteicos, ricos en sales minerales y gelatinas, con pocas calorías, y con gran aporte de vitaminas del grupo B, especialmente B12. Algunos de ellos aportan yodo, importante para alteraciones de la tiroides. Cocinados al vapor, al horno o bien asados son de ayuda para controlar los niveles de colesterol y prevenir enfermedades del corazón. Si bien, hay que tener en cuenta que absorben más aceite si los fríes.

Para diferenciarlos, mira su cola, su borde será recto o redondeado en la parte superior.

Entre los pescados denominados ‘blancos’ se encuentran: Acedia, Bacalo, Besugo, Cabracho, Cazón, Dorada, Lenguado, Merluza, Mero, Pescadilla, Gallo, Rodaballo, Rosada, Rape, Raya…

 

 

Pescados azules

 

Los pescados azules tienen entre un ocho y un quince por ciento de materia grasa intramuscular (debajo de la piel), es mucho, aunque al ser en su mayoría grasa poliinsaturada, esta posee múltiples beneficios para el organismo. ¿Por qué se llaman azules? Al vivir en aguas muy frías y superficiales, esto influye en la coloración de la piel otorgándole un tono azulado. Estas especies necesitan acumular más grasas para utilizar mayor energía en su desarrollo y metabolismo, ya sea para las migraciones que realizan en su ciclo vital o porque son más activos que los blancos y requieren nadar con mayor potencia por sus hábitats.

Son ricos en ácidos grasos, siendo el Omega 3 el que ayuda a controlar los niveles de colesterol . Su consumo ayuda a prevenir riesgos cardiovasculares y problemas de circulación. Además, el pescado azul aporta proteínas de calidad y diversos minerales (yodo, fósforo, magnesio, calcio –en las espinas– y también hierro. Eso sí, algunas especies, así como los que se venden en conserva, ahumados o salazón pueden contener demasiado sodio, por lo que conviene moderar su consumo, incluso evitarlo si se padece gota.

Para que los identifiques de un modo más sencillo, fíjate en su cola, los azules la tienen en forma de flecha.

Entre los pescados denominados azules se encuentran: Sardina, salmonete, atún, salmón, trucha, bonito, pez espada, rodaballo, caballa, anchoa o boquerón, palometa, anguila, arenque, carpa, jurel, angula, cazón, chicharro, lamprea…